Vinculación y tercera edad

La prestación de cuidados puede ser realizada a través de la prestación de cuidados familiares o de cuidadores profesionales. La prestación de cuidados familiares consiste en cuidados de carácter psicológico, financiero, emocional y de apoyo en las tareas diarias, por parte de familiares, vecinos, amigos y/o voluntarios. Siendo una asistencia sin retribución financiera.
Existen puntos de vista positivos y negativos asociados al acto de cuidar, sin embargo, la investigación se enfoca más en las implicaciones negativas. Existen innumerables beneficios positivos en el acto de cuidar, como sentimiento de gratitud, utilidad, recompensa, satisfacción y realización personal, entre otros.
La ansiedad y el estrés están asociados a la prestación de cuidados proporcionada en el contexto familiar. La ansiedad asociada a la prestación de cuidados es uno de los mayores desafíos, ya sea para el cuidador o para la familia. Este sentimiento puede originar una sobrecarga emocional, siendo documentada en varios grupos culturales y étnicos. (Hennessy & John, 1996; Wu, Zhang, He, & Yu, 1995, también citado en Bastos & Faria, 2010).
Otro factor importante asociado a la prestación de cuidados son las diferencias de género, prevaleciendo más la prestación de cuidados por mujeres: compañera, hija, hermana, nuera, sobrina, nieta o amiga (Query & Flint, 1996, también citado en Bastos & Faria, 2010).
Cuando la prestación de cuidados tiene lugar dentro del matrimonio, cuidar del cónyuge envejecido, enfermo o limitado es visto como un gran desafío. Asumir el papel de cuidador lleva a cambios en la relación, principalmente en la división de tareas, que tienen que ser reajustadas, pudiendo conducir a una fuente de estés y malestar en la relación. Cuidar del compañero, según los estudios de investigación, da lugar a una reducción de la intimidad y a un compañerismo a lo largo del proceso de cuidados (Bastos & Faria, 2010).
Cuando la prestación de cuidados es realizada en el ámbito de una relación filiar (cuidar de los padres) muchos de los adultos anticipan la posibilidad cada vez mayor de cuidar de los padres envejecidos (Murray, Lowe, & Horne, 1995, como citado em Bastos & Faria, 2010). La preocupación de cuidar de los padres surge cuando el adulto tiene noción de que los padres pueden necesitar de apoyo (Bastos & Faria, 2010).
Los hijos se sienten amenazados por el aumento de la vulnerabilidad de los padres envejecidos, relativamente a la enfermedad y a la muerte. Tienen el deseo de protegerlos, aplazar la separación, la pérdida inminente, siendo una motivación para la prestación de cuidados. Otros de los motivos para cuidar están relacionados con el sentimiento de obligación o deseo de evitar el sentimiento de culpa (Bastos & Faria, 2010).
La necesidad de cuidar es una tarea desarrollada durante la vida adulta, sin embargo, es una tarea para la cual no todos estamos preparados para realizarla, siendo importante las actividades de formación para los familiares cuidadores, así como la creación de apoyos financieros y psicológicos, para que los cuidados sean prestados sienpre con la mejor calidad posible.
Referencia bibliográfica:
Bastos, A., & Faria, C. (2010). A Qualidade da Vinculação e o Cuidar na Vida Adulta e na Velhice: Contributos da Teoria e da Investigação. Atas do VII Simpósio Nacional de Investigação em Psicologia. Universidade do Minho, Braga.
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