El anciano y la sexualidad

La sexualidad es una necesidad humana básica y está presente en mayor o menor grado, independientemente de la edad y de la condición física. La sexualidad no se restringe sólo al acto sexual, sino también disfrutar del placer del contacto corporal, comunicación, seguridad emocional y de sentirse querido.
Este tema ha ganado cada vez más importancia, porque el número de ancianos está aumentando y, también, debido a que la media de esperanza de vida es cada vez mayor (encima de los 80 años).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sexualidad como “una energía que nos motiva para encontrar amor, contacto, ternura e intimidad; ella se integra en el modo en como nos sentimos, movemos, tocamos y somos tocados, es ser sensual y al mismo tiempo ser sexual”. Este término no es sinónimo de acto sexual, la sexualidad envuelve mucho más, presupone amor, cariño, sensualidad, fantasía e inteligencia.
La forma y la intensidad en como cada uno vive la sexualidad depende de la forma en cómo la vivió durante la vida. Con el envejecimiento no disminuye el interés en la sexualidad, sólo continúa desempeñando el papel que mantuvo durante toda la vida. Agregados a la sexualidad existen innumerables beneficios físicos y psicológicos.
La práctica de actividad sexual es una forma de hacer ejercicio físico, quema grasa y libera hormonas como la endorfina, que actúa como en la reducción de la ansiedad y del dolor; libera sustancias que van a ayudar en la protección y defensa del organismo, mantiene y fortalece las secreciones y paredes vaginales. En el caso del hombre, estimula la liberación de testosterona que fortalece los huesos y los músculos.
Algunas personas revelan vivir una sexualidad de mejor calidad en la vejez que en la juventud, lo que contaría los estereotipos de que la sexualidad en la tercera edad no existe. Algunos de los niveles de mejora son:
• Mayor conocimiento del compañero;
• Comprensión más profunda de las necesidades y gustos del compañero;
• Mayor experiencia en términos sexuales;
• Posibilidad de prolongar la relación y satisfacer al compañero/a
• Mayor importancia en el intercambio de afectos;
• Mayor contacto del pene con la varina durante la relación;
• Pérdida del miedo de quedar embarazada;
• Mayor privacidad;
• Más tiempo para dedicar a la sexualidad;
Factores que influencian la sexualidad:
El proceso de envejecimiento está acompañado por innumerables alteraciones a nivel del cuerpo, algunas de estas transformaciones pueden ser resultado de una traba en la vida sexual.
Cambios en la imagen corporal:
• Aparecen arrugas, cabello blanco;
• Disminución del tono muscular;
• Alteraciones de la marcha y del equilibrio.
Cambios en el organismo de la mujer:
• La vagina disminuye de tamaño;
• Disminución y lentitud en la lubricación vaginal;
• Pérdida de la elasticidad de los tejidos de la vagina;
• Pérdida de la firmeza y tamaño de los pechos;
• Aumento del deseo/impulso sexual;
• Control de la capacidad;
• Control de la capacidad multiorgásmica.
Cambios en el organismo del hombre:
• Menor sensibilidad del pene;
• Erección más lenta;
• El pene puede no alcanzar la firmeza y tamaño antes alcanzados;
• Menor ángulo de erección del pene;
• Reducción de la producción de fluidos seminales (lubricación);
• Eyaculación retardada y con menor vigor;
• Menor volumen de esperma eyaculado;
• El orgasmo puede no ser tan intenso;
• Menor intensidad física para eyacular;
• Disminución del tamaño de los testículos y de su firmeza;
• Menos tiempo en relación a la pérdida de erección después de la eyaculación;
• Más tiempo necesario para alcanzar una nueva erección (pasa de 24h a 48horas).
En la mujer, la mayor parte de las alteraciones tienen lugar debido a la entrada de la menopausia. La menopausia tiene lugar aproximadamente entre los 48 y 50 años (depende de la persona), se caracteriza por ser el fin de la capacidad de procrear y da lugar a una transición a otra fase del ciclo de vida, caracterizada por nuevas condiciones para la actividad sexual. La causa de la menopausia es la pérdida progresiva de la capacidad funcional de los ovarios, estos son cada vez menos sensibles al estimulo de algunas hormonas, llevando a la disminución de estrógenos. A medida que tiene lugar la disminución hormonal, se produce un desgaste de los órganos genitales, que afecta a las estructuras internas: útero, estructuras de apoyo a los órganos pélvicos y vagina, y a las estructuras externas: vulva. Este desgaste tiene una enorme importancia en la repercusión de la sexualidad de la mujer y del matrimonio.
Los cambios en el organismo de la mujer pueden dificultar la relación sexual, una vez que la vagina disminuye de tamaño, las paredes son más finas y menos elásticas, disminución y lentitud de la lubricación vaginal, la excitación sexual es más lenta, lo que puede dar lugar a una penetración más difícil y dolorosa y a una mayor probabilidad de infecciones.
Las alteraciones biológicas y fisiológicas tienen mayor impacto en el desempeño sexual del hombre que en el de la mujer. En el caso de los hombres, los cambios sexuales comienzan en torno a los 30 o 40 años y van aumentando gradualmente con la edad. Tiene lugar una disminución del nivel de testosterona, lo que provoca una sensación de cansancio, pérdida de masa muscular, síntomas de depresión y, a veces, pérdida del deseo/impulso sexual (libido).
Algunas de las soluciones para facilitar el desempeño sexual pueden ser:
• Utilizar un lubricante;
• Apostar por la fase de los preliminares, en las caricias y en el tocamiento, compartir la sexualidad y la intimidad;
• Explorar la sensibilidad de los pechos y el aumento del deseo sexual;
• Estimular el clítoris.
La sexualidad y la salud
Los problemas de salud y la forma en cómo se lidia con estos, llevan muchas veces a la reducción del deseo e interés sexual.
Algunos de estos problemas, como la incontinencia, pueden originar situaciones vergonzosas en su condición. Las enfermedades cardiovasculares, respiratorias o osteoarticulares, pueden llevar al rechazo en la utilización de dispositivos, como el pañal. Las enfermedades crónicas pueden generar miedo ante complicaciones en la salud. Los problemas de próstata y las cirugías (por ejemplo, pechos y próstata) pueden provocar dificultades en la erección y situaciones de impotencia sexual, entre otros.
La medicación también puede dar lugar a efectos secundarios en la actividad sexual, principalmente el uso de antidepresivos, antihistamínicos (infecciones y alergia), antihipertensiones, tranquilizantes/hipnóticos e inhibidores del apetito, pueden originar dificultades en la erección, impotencia sexual o disminución/ausencia del deseo sexual.
El acompañamiento médico es esencial, no sólo por la salud, sino también para apoyar e informar sobre los cuidados que se deben tener durante la actividad sexual.
Pires. C. (2011). Explore a sua sexualidade. In. O. Ribeiro & Paúl, C. (Coord.). Manual do Envelhecimento Activo (pp. 113-139). Lisboa: Lidel
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