Sobrecarga del cuidador informal
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Sobrecarga del cuidador informal

Cuando una persona, independientemente de la edad, se encuentra en una situación de dependencia, necesita el apoyo de terceros para satisfacer sus necesidades básicas y vitales.
Asumir la responsabilidad de prestar cuidados a alguien es uno de los mayores desafíos a superar, siendo encarado como un acto vital y de valor. La prestación de cuidados de una persona más vieja/dependiente está esencialmente vinculada a la familia, sin remuneración, constituyendo el grupo primario de apoyo básico. La familia tiene un papel central en los cuidados a largo plazo.
Los estudios demuestran que las personas que prestan cuidados a los familiares más viejos o dependientes, lo hacen, esencialmente, por el lazo que define la relación y por aquello que la persona es. El amor y los afectos son presentados como la principal razón para la prestación de cuidados. Los valores familiares, el deber y la responsabilidad tienen mucha importancia en el momento de la decisión de cuidar de alguien.
El familiar que asume la responsabilidad de cuidar a otra persona debe ser encarado como aparte integrante de la familia y no como un miembro aislado. Los restantes elementos de la familia deben interaccionar con el cuidador, con la persona que los recibe y ayuda en la prestación de dichos cuidados.
El familiar cuidador vive una continua experiencia de aprendizaje y descubre potencialidades mutuas. El ambiente donde se encuentra la persona que recibe los cuidados, las ayudas externas, las condiciones habitacionales y los medios económicos influencian el desempeño del cuidado.
Los efectos de la sobrecarga que el prestador de cuidados siente tienen efectos que influencian la salud, bienestar, calidad de vida y satisfacción con la vida. Haciendo que, a veces, los propios cuidadores necesiten cuidados de salud y apoyo psicosocial.
Es normal distinguir dos tipos de sobrecarga: la objetiva y la subjetiva. La sobrecarga objetiva está relacionada directamente con la tarea de cuidar, mientras que la sobrecarga subjetiva se relaciona con las características personales y emocionales del cuidador, o sea, esta última se relaciona con las características del cuidador, El aumento de la sobrecarga objetiva da lugar a un aumento de la sobrecarga subjetiva.
Existen diferentes tipos de sobrecarga:
- Sobrecarga física: El cuidador, debido a la asistencia directa en las actividades vitales del familiar, podrá estar exhausto físicamente y ser incapaz de cumplir su papel.
- Sobrecarga emocional: La sobrecarga emocional se debe a la ansiedad, depresión, falta de apoyo y de formación, falta de conocimiento en situaciones de conflicto debido a la sobreposición de papeles.
- Sobrecarga socioeconómica: El cuidador dedica mucho tiempo y dedicación, dejando de tener tiempo disponible para sí mismo y para la restante familia, llevando a una degradación de las relaciones familiares.
Las dificultades económicas surgen cuando la persona que recibe los cuidados no tiene rendimientos elevados. El cuidador, a veces, se ve obligado a abandonar su trabajo para dedicarse únicamente a la prestación de cuidados.
Las señales de sobrecarga pueden sentirse a diferentes niveles:
- Señales físicas: Fatiga, falta de apetito, dolores musculares, apariencia poco cuidada, alteraciones del sueño, hipertensión arterial, alteraciones cardiovasculares;
- Señales psíquicas: Dificultad de concentración, pérdida de memoria;
- Señales emocionales: Tristeza, falta de autoestima, irritabilidad;
- Señales sociais: Aislamiento, sentimiento de soledad, ruptura de relaciones sociales, falta de interés/motivación en participar en actividades.
Existen innumerables intervenciones que están disponibles para ayudar a los cuidadores a controlar y disminuir la sobrecarga. Algunas de esas intervenciones pueden pasar por:
• Informar y sensibilizar a los prestadores de cuidados sobre las enfermedades, gestión de cuidados, cuestiones legales y financieras;
• Intervenciones psicosociales;
• Participación en cursos de formación;
• Solicitar colaboración en organizaciones locales;
• Participación en asociaciones de cuidadores;
• Recurrir a servicios de apoyo existentes en la comunidad.

INSERSO (1995, citado por Sequeira, 2010, p. 159): "Cuidar não é apenas mais uma função ou uma tarefa, mas sim uma forma de estar no mundo, um ato solidário que envolve respeito, reciprocidade e complementaridade..."

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